R. CABOT El inversor de referencia por el que tanto suspira el Mallorca está muy cerca de hacerse realidad. La entidad mallorquinista ha acelerado las negociaciones con un grupo suizo-alemán dispuesto a inyectar capital –unos diez millones de euros por temporada– para reforzar el equipo y obtener beneficio de un futuro traspaso. "El objetivo es que el dinero entre en el club, no es para los accionistas", apuntó ayer a este diario una fuente del club.
La fórmula que persigue el Mallorca no es nueva. El Real Zaragoza, al igual que el Mallorca inmerso en concurso de acreedores, ha fichado al guardameta portugués Roberto por 8,6 millones de euros a través de un fondo de inversión. Lo mismo ha hecho el Atlético de Madrid con el colombiano Falcao, fichado al Oporto por 40 millones.
Con un presupuesto de apenas treinta millones de euros y con la obligación de destinar entre cuatro y cinco por temporada a los acreedores en cuanto el club deje de estar en concurso –lo que se prevé para antes de que finalice el año–, el Mallorca tiene claro que hay que buscar nuevas fórmulas de financiación para competir con un mínimo de garantías y conservar el bien más preciado de la entidad, la Primera División. El objetivo es minimizar el riesgo de un descenso a Segunda que amenazaría la existencia de la institución.
Por eso, el primer mensaje que transmitió el nuevo director general de la entidad, Pedro Terrasa, en su presentación el pasado 19 de julio, fue que el primer objetivo era buscar un inversor de referencia, "un socio estratégico", dijo, "que aporte músculo financiero" a la entidad, como adelantó este diario el pasado 12 de junio.
Las negociaciones, que se desarrollan desde hace un mes, se llevan con el máximo sigilo y haciendo el menor ruido posible. Y con la máxima precaución. El mensaje que se transmite desde la planta noble de Son Moix es que, en ningún caso, el club está en venta. Lo que se pretende por encima de todo es no dar ningún paso en falso teniendo en cuenta los precedentes de años anteriores, con la entrada de accionistas que parecían una cosa y luego resultó ser otra muy distinta. "Se buscará a alguien con capacidad económica pero que al mismo tiempo tenga lazos sentimentales con el Mallorca", dijo Terrasa en su presentación.
Este grupo inversor suizo-alemán entraría en el club, en principio, como socio que invirtiera en la compra de jugadores y luego obtener algún tipo de compensación en un futuro traspaso. Nunca lo haría para entrar a través de compra de acciones. Al menos esa es la intención de los actuales dirigentes del club, encabezados por Serra Ferrer, que posee el 49 por ciento de los títulos tras la compra en junio de las acciones que le quedaban a Mateu Alemany.
El Mallorca ni confirma ni desmiente las negociaciones. El objetivo ahora, dicen en el club, es la contratación del delantero reclamado por Laudrup y saber lo que pasará con De Guzmán.
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