Michael Laudrup y Jaume Cladera se reunieron ayer en Son Moix durante
algo más de una hora para empezar a tender puentes entre la institución y
el entrenador. La conversación se desarrolló en un clima distendido,
por lo que todo apunta a que volverá a reinar una relativa paz después
de que el pasado viernes el danés criticara duramente la planificación
deportiva de Llorenç Serra Ferrer durante el mercado de verano. El
máximo accionista no estuvo presente en el encuentro porque considera
que es mejor dejar pasar el tiempo antes de verse cara a cara con su
entrenador.
Cladera pidió al danés que no volviera a cuestionar la
política del club, recordándole que en el pésimo tramo final que
protagonizó el equipo la pasada temporada ningún dirigente cuestionó
públicamente su trabajo como entrenador. Asimismo, le dijo que la
institución siempre había respetado su trabajo no interfiriendo en la
confección de las alineaciones. El dirigente también le indicó que el
club no puede gastar más de lo que tiene.
Por su parte, el preparador bermellón reconoció que se había excedido en sus críticas.
En
el regreso al trabajo en Son Bibiloni después de dos días libres,
Laudrup reunió a sus futbolistas en el campo de entrenamiento para
pedirles perdón y asegurarles que gozan de su plena confianza. El
técnico se vio obligado a hacer este gesto después de lamentar "la falta
de gol" de la plantilla tras las salidas de Webó y De Guzmán. "Tenemos
38 goles de media en la plantilla y es un gol por partido. El choque
ante el Espanyol es una referencia de puta madre, tenemos que mantener
la portería a cero y ver si podemos marcar gol. Pero si nos marcan más
de dos ya hemos perdido el partido", llegó a decir el danés en aquella
incendiaria rueda de prensa.
Laudrup, que el sábado por la noche
tenía planeado presentar su dimisión, se echó para atrás después de que
durante todo el fin de semana Pedro Terrasa, Jaume Cladera y Miquel
Àngel Nadal le persuadieran de que siguiera en el banquillo bermellón,
prometiéndole que se abriría un clima de diálogo entre todas las partes
para tratar de sobrellevar la situación.
La crisis se ha cerrado, al menos de momento, y el próximo domingo el técnico se sentará en el banquillo ante el Betis.
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