Pedro Terrasa frenó ayer la dimisión de Michael Laudrup. El técnico,
que ha pasado los dos días libres de la plantilla en Dinamarca, había
tomado el sábado la decisión de renunciar a seguir en el banquillo del
Mallorca. Pero el director general le persuadió de que cambiara de idea
después de mantener con el entrenador tres largas conversaciones
telefónicas a lo largo del fin de semana. Llorenç Serra Ferrer aprobó la
mediación y en el club ayer se hablaba del ´Pacto del 4 de septiembre´.
Tanto Laudrup como el máximo accionista aceptaron la propuesta de
Terrasa de celebrar una cumbre secreta a principios de esta semana para
tratar de buscar puntos de conciliación y reconducir una relación que
estalló en mil pedazos tras las duras críticas que el danés lanzó contra
el pobler por su planificación deportiva del verano. El propietario y
el entrenador tienen muchas cosas que reprocharse porque el deterioro de
su relación viene de lejos, pero en el encuentro tratarán de acercar
posturas, lo mínimo imprescindible para navegar esta temporada en el
mismo barco sin que vuelvan a estallar episodios de tensión.
El
´Pacto del 4-S´ es un primer paso para derribar el muro que separa a los
dos hombres que más tienen que decir en la parcela deportiva. Pero no
garantiza que Laudrup se siente en el banquillo en el partido del
próximo domingo frente al Betis. Si el encuentro fracasa, el danés
abandonará. Está previsto que estén presentes en la cita Jaume Cladera,
Miquel Àngel Nadal y el propio Terrasa para enfriar los ánimos si el
ambiente se caldea y minimizar así las posibilidades de fracaso.
Prudente optimismo
En
cualquier caso, en el club reinaba ayer un prudente optimismo. Tanto
Serra Ferrer como Laudrup aceptaron hacer autocrítica por lo que ha
ocurrido en las últimas horas y prometieron presentarse a la cita con
espíritu constructivo. A lo largo del fin de semana Cladera habló mucho
con el pobler y le convenció de que había que hacer borrón y cuenta
nueva, mientras que Nadal habló con Erik Larssen –ayudante de Laudrup– y
con el propio entrenador para pedirle que suavizara su postura.
Tanto
Cladera como Terrasa creen que sería muy perjudicial para el club
embarcarse en la búsqueda de un nuevo entrenador cuando la temporada
acaba de empezar, tanto a nivel económico como de imagen.
Serra
Ferrer no olvidará porque las críticas de Laudrup fueron demasiado
duras. Y el danés seguirá pensando que la planificación deportiva ha
sido mala. Pero la idea de los promotores del ´Pacto del 4-S´ es que
sean los resultados deportivos los que determinen la continuidad del
técnico.
Jaume Bauza
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